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Cuando estamos empezando a bajar de peso gracias a nuestra exigente rutina de ejercicios y dieta, nos damos cuenta que en realidad no solo estamos perdiendo kilos, también estamos ganando muchas cosas a favor. Por ejemplo, una autoestima elevada y una salud inmejorable, pero en ocasiones esto no suele ser suficiente para mantenernos motivadas y alcanzar nuestras metas. Para ello tenemos los premios, un incentivo perfecto para ver hasta dónde podemos llegar.

¿Cuándo podemos reclamar una recompensa?

Las recompensas son premios que podemos ponernos nosotros mismos cuando llegamos a una meta, en este caso, cada vez que alcanzamos la meta de bajar 2 kg en el tiempo definido podemos reclamarlo. Este debe ser una motivación que pueda ayudarnos a conseguir el objetivo que queremos, es decir, nuestro peso ideal. Un premio que quizá nos merezcamos y que puede ayudarnos a notar con mayor claridad los efectos de la disminución de peso, puede ser comprar un pantalón nuevo o un vestido de nuestra nueva talla.

Una prenda de ropa puede ayudarnos a visualizar cómo nuestro cuerpo ha cambiado y cuáles son esos atributos que ya podemos empezar a presumir. Este tipo de motivación también le ayudará a notar a los demás, a nuestra familia y amigos, los resultados de nuestro control de peso. Otros incentivos que podemos usar pueden ser:

  • Un masaje o un día en el SPA.
  • Vacaciones, unos días de relax en la playa son ideales.
  • Una cena en un restaurante exclusivo (sin olvidar la dieta).
  • Un accesorio o una joya.

¿Qué no es un premio?

Nunca debe ser un incentivo que nos interrumpa llegar a la verdadera meta, por ejemplo, si tenemos como premio dejar de hacer ejercicio por un día, estaremos quitándole el crédito al esfuerzo que hemos estado haciendo por semanas para perder grasa. Así que un premio nunca debe ser un día libre de ejercicios o de dieta.

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